La sobriedad y la templanza

 

La sobriedad y la templanza llevan al señorío, al dominio de si mismo; es vivir conforme a los dictados de la recta razón, a ser dueño de lo que debe hacer con claridad; a distinguir lo que es necesario de lo que es inconveniente.

No sé si la comparación es válida pero nos puede ayudar. Vivir la sobriedad y la templanza es como conducir un coche con frenos y acelerador, es decir, un coche en condiciones de circular, que nosotros decidimos, a través del acelerador y el freno, a qué velocidad vamos en cada momento. ¿Qué seria si el coche fuera a la velocidad que le lleva la pendiente de la carretera sin ningún tipo de control.? Podemos imaginar un final nada feliz.

Vivir la sobriedad y la templanza es vivir superando los condicionamientos que nuestro ego o desde el exterior, de una forma u otra, nos quieren imponer. Nunca, nadie, nos puede imponer un comportamiento contrario a los que nosotros hayamos decidido,tanto si nadamos en la abundancia como si pasamos por estrecheces.

Una de las personalidades que más destacan en cualquier lugar, es aquella cuyas actitudes denotan orden y equilibrio, porque difícilmente cae en excesos de cualquier índole. Cuando una persona transmite esa armonía, podemos afirmar que se esfuerza en vivir sobriamente. La persona sobria, que no está atenazada por caprichos y ficticias “necesidades” es más libre y dueña de si.Al esforzarnos por vivir ésta virtud nuestra voluntad se fortalece moderando nuestros gustos y caprichos, pues el no autoimponernos un límite llegamos a la insatisfacción “por sistema” en la que siempre queremos más. De ahí surgen los vicios.

A veces faltamos a la sobriedad por vanidad, por querer demostrar que somos mejores que los demás, más importantes y más simpáticos.

Otros aspectos que es bueno que consideremos de esta virtud:

Comprar cosas para satisfacer una necesidad real.

Buscar el momento y la oportunidad para exponer palabras e ideas, empleando el lenguaje correcto.


El buen gusto para vestir de manera adecuada según la ocasión. Vivir siempre de acuerdo con nuestras posibilidades. Procurar cuidar y obtener el máximo rendimiento de las cosas que poseo. …

Posibles sugerencias para mejorar en esta virtud:

Revisar nuestros gastos en cosas superficiales y sin moderación alguna, restaurantes, fiestas, bebidas,espectáculos, tratamientos de belleza, objetos personales (carteras, relojes, bolsos ).

No comprar objetos porque en el mercado hay uno más novedoso o porque tus amigos lo compraron.


No convertir nuestra casa en una bodega donde acumulas bastantes cosas que jamás utilizas.


No buscar convertirte siempre en el centro de atención. La sobriedad tambíen se manifiesta evitando acaparar conversaciones, palabras altisonantes, bromas de mal gusto, palabrería innecesaria, desmanes, exceso en la comida y la bebida, usar ropa extravagante o llamativa.Todo esto demuestra falta de autodominio e inseguridad.

 

El esfuerzo por vivir sobriamente ayuda a la persona a tener seguridad en sus capacidades y cualidades y le da facilidad para ofrecer una amistad genuina y fundamentada en valores humanos.

Vivir la virtud de la sobriedad facilita vivir con más sensibilidad como persona, como un ser formado por cuerpo y alma y nos ayuda a atender con más prontitud los requerimientos del espíritu.


A nuestra edad la sobriedad y la templanza hasta nos ayuda a mantener la salud física. Vale la pena esforzarse para vivir de este modo.

 

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