¿Quién es? ¿Qué es el ser humano?

   Todas las dimensiones de la naturaleza humana, junto con la actividad que les corresponde, son propiamente personales. Así, por ejemplo, las funciones corporales humanas no son animales, sino verdadera y propiamente humanas.

    Aristóteles y sus discípulos se equivocaron, en parte, al no darse cuenta de que los llamados niveles más inferiores del animal racional son diferentes de sus equivalentes en los animales irracionales, no sólo porque se organizan y se integran bajo la dirección de la razón, sino fundamentalmente porque son aspectos de la persona.. (Grisez-Rusell, G., Ser persona).

   EXPERIENCIA DEL SER HUMANO

   Encontrarse en la existencia tiene la fuerza de lo evidente. Estoy viviendo desde una consistencia, con un grado de ser que me ha sido dado. Y, podría no haber sido, no existir.

   Soy yo con mis huesos y músculos, pero soy más, soy alguien, soy un ser personal, único entre los millones de seres humanos que han existido, existen y existirán. Y este ser que soy, empezó siendo humano, y no ameba, ni mono.

   Desde niño fui descubriendo la realidad y a preguntarme por ella. Y, en esa realidad estaba mi interioridad, la experiencia de la libertad, la relación con otros yo, y otros tú.

   Sí, soy con mis huesos y músculos, con todo lo heredado y lo adquirido en el tiempo. Soy alguien que siente y busca el origen de tanta maravilla.

   Algunas voces nos hablan del ser humano, como síntesis de elementos, de química y del azar … ¡ pamplinas! Yo podría no haber existido, y sin embargo estoy existiendo, y me sigo preguntando: ¿por qué los seres?, ¿por qué existo?, ¿por qué ese orden en la realidad? El big-bang no es la respuesta al origen, ni la causa. Es, si se quiere, un intento de explicación que exige ir más allá: autoorganización de la materia, inteligibilidad de la realidad, finalidad… Y con este realismo nos encontramos con preguntas radicales: ¿por qué el ser?, ¿por quién?, ¿para qué?
Las explicaciones de cómo estoy hecho son insuficientes, necesito preguntarme por el porqué.

    Y en el empeño recurriré a la sensibilidad, al entendimiento humano, a la autoridad de otros y a la fe que ilumina la inteligencia. Y en ello, encuentro que pienso porque soy, que podría no haber existido, que puedo conocer algunas maravillas del universo, y que a la vez cada ser humano se experimenta con luces y sombras, con claroscuros de una vida que va construyendo en cada instante.

   BOSQUEJO HISTÓRICO DE LAS CONCEPCIONES DEL SER HUMANO

   omando como punto de partida tres círculos de ideas expresados por Max Scheler tendríamos tres respuestas (de las concepciones históricas del ser humano): La concepción en el pensamiento griego, la del cristianismo y la de la ciencia moderna. Veamos estas caracterizaciones a la vez que las situamos en su contexto.

V-IV…I: Logos, Razón, Atomismo
I-II…: Naturaleza y Gracia
XV-XVI-XVII…: Antropocentrismo, conciencia
XIX-XX-XXI: Angustia, Nuevas sensibilidades

* Concepción del ser humano en el pensamiento de la Grecia clásica. (Logos, Razón).

   En Sócrates y Platón el hombre es su alma (un alma encarnada, encerrada en un cuerpo) alma que aspira a su liberación y a la contemplación de las Ideas eternas. Concepción que intenta salvar la universalidad de las Ideas y del conocimiento.

   Desde un realismo – intelectualismo, para Aristóteles, el hombre es “logos” razón, ser con inteligencia y moralidad que se realiza en la “polis”. Ser superior en la escala de los seres vivos, diferenciación a la que llega a partir de sus operaciones.

   Estas interpretaciones, que hunden sus raíces en las respectivas concepciones de la naturaleza y de los seres, entrarán en pugna con escuelas como el Epicureismo y el Estoicismo, que desde su atomismo, el ser humano sería un ser vivo cuya realidad y finalidad se reducen a un naturalismo.

* Concepción del ser humano en el cristianismo (Naturaleza y Gracia).
Para el cristianismo, el ser humano ha sido creado y redimido, y está destinado a la felicidad en la contemplación de Dios.
Desde los primeros escritos de la Patrística, son frecuentes los términos platónicos y aristotélicos utilizados en los intentos de explicar las verdades de la revelación y de la fe.
Agustín de Hipona se preguntará por el ser humano, por el alma (su origen, naturaleza y fin) respondiendo que el hombre es su alma “encerrada en la cárcel del cuerpo” (platonismo) y que el conocimiento superior es contemplación de las ideas (que él sitúa en la mente divina).
Santo Tomas, tomando elementos de San Agustín (participación) y superando a Aristóteles, nos dirá que el ser humano es unidad de los coprincipios “esencia y acto de ser”. El ser humano recibe su ser al modo de su esencia por la forma que es el alma.

* En el Renacimiento, en la edad moderna y contemporánea (antropocentrismo, racionalismo, escepticismo, materialismo.
Con la vuelta a los ideales clásicos y los hallazgos de la ciencia se empieza a tomar conciencia de la centralidad del ser humano (antropocentrismo) y de una autonomía de la razón. La infinitud del espacio y del universo le llevará a refugiarse en la subjetividad que se expresará en la edad moderna en filósofos como Descartes, Kant, Hegel.
Hegel supone la culminación del Espíritu Absoluto (de la Idea) que exteriorizándose origina el mundo extramental. Otras corrientes como el positivismo y el marxismo identificarán el Absoluto con la materia.
La vuelta a las “cosas” a lo singular y a la existencia, con el intento de la Fenomenología y el Existencialismo intentarán reeditar un humanismo frecuentemente sin horizonte, y por ello, marcado por la angustia.
Desde la pretendida seguridad de las ciencias físico – matemáticas y de la biología, se intentará reducir al ser humano a procesos y fenómenos, nuevos atomismos que frecuentemente desembocan en materialismos, con ropajes de exaltación de la libertad interpretada como un indeterminismo.
* En la actualidad, contemplando la armonía del universo y la naturaleza de los seres, se expresa la necesidad de volver a una antropología metafísica capaz de abordar la cuestión del ser humano desde su unidad y la interdisciplinariedad, sin exclusiones ni usurpaciones. Junto a ello, la razón técnica intenta erigirse en lo absoluto, con la pretensión de un progreso imparable y despótico, cuyas repercusiones han disparado señales de alarma para la vida, la naturaleza y el ser humano.

José Arnal Agustín
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