El católico en la vida pública


   Según parece, un miembro del Tribunal Constitucional, de la parte considerada progresista, va a votar en contra de la llamada Ley de Salud Sexual y Reproductiva, o Ley del Aborto, inclinando la balanza a favor de la inconstitucionalidad de dicha Ley; debido, al parecer, a sus creencias católicas.

   Esta situación ha desatado nuevamente una polémica vieja. Los católicos ¿pueden aducir supuestos de su moral, en el desempeño de sus funciones, dentro de la vida pública? Por ejemplo, un ginecólogo católico ¿puede negarse a practicar un aborto dentro de la sanidad pública, cuando el aborto está reconocido por la Ley? Un legislador católico ¿puede poner reparos a ciertas leyes, por sus creencias religiosas? Un profesor católico ¿ha de enseñar materias contrarias a la moral católica, aunque estas, estén dentro de la legislación vigente? Los que no son católicos, lo tienen muy claro: La moral católica es privada y no puede ser imperante, la Ley es la Ley y obliga a todos.

   Este afán de reducir el Catolicismo al ámbito privado no deja de ser un síntoma totalitario y contrario a la libertad personal de cada uno. Cada persona es única, con su realidad física, su cuerpo, pero también con su realidad intelectual, su mente. Y dentro de ella hay que incluir sus creencias, que son inseparables de su mente, y de su cuerpo. Las creencias de cada uno pueden ser muy diferentes y comprometer más o menos. Una creencia en la vida extraterrestre, no sé a qué puede comprometer, pero la fe católica compromete bastante, sobre todo en cuestiones de moral. Sin embargo esta “doble personalidad” según la cual uno puede ser creyente en unos sitios o campos, y en otros dejar de serlo, sólo se les pide a los católicos y a poca gente más. A los ecologistas no, sin ir mas lejos. A un legislador ecologista habría que pedirle que se inhibiese en ciertas leyes y disposiciones medioambientales, porque les daría un sesgo desequilibrado. ¿Se hace? Es evidente que no. Hay profesores que argumentan la libertad de cátedra para enseñar unas materias y no otras; pero si este es católico se le acusa de intransigente y se le pide que enseñe algo contra sus creencias o que abandone la enseñanza.

   ¿Debemos los católicos caer en esta trampa saducea? No. Renunciar a nuestras creencias en determinados ámbitos es negar a Jesucristo y Él lo dice muy claro: “Al que me negare en la Tierra yo lo negaré ante mi Padre en el cielo”. Y también: “Bienaventurados los perseguidos por ser justos porque de ellos es el Reino de los Cielos”. A buen entendedor…
ALEJANDRO PEREZ BENEDICTO
DNI Nº 18 416 942 -Z
————
Otros temas relacionados:
Estar y existir en el Congreso
Democracia y principios morales
Otros artículos sobre Relatos
Enviar a un amigo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: