Sobre la prohibición de los toros


   Yo soy de Teruel. En el propio nombre de la ciudad, Teruel = Toro-él, ya está implícita la palabra toro. En el escudo de la ciudad hay un toro y sobre el una estrella. En la plaza central de la ciudad hay un monolito y sobre é, un toro pequeño: el Torico, que da nombre a la plaza. También hay otros monumentos en la ciudad donde aparecen toros. Si uno sube a la Sierra de Albarracín y va a los abrigos rupestres, llamados Abrigos de los Toros, hay pintados toros. Hace cuatro o cinco mil años los antiguos turolenses podrían haber pintado en las paredes de la roca, mil cosas distintas; pues pintaban toros. Desde entonces los toros han estado presentes junto a los hombres y ahí siguen. No son concebibles las fiestas de la mayoría de los pueblos de Teruel, si no hay toros de muchas formas: ensogados, de fuego, embolados, por la calle, por el campo, a pie o a caballo. ¿Por qué?. No lo sé. Pero estoy seguro que sin toros no habría fiestas, sin fiestas no habría pueblos y sin pueblos no habría nada.

   Esto mismo es extrapolable a toda España. España misma es llamada “la piel de toro”. Los aficionados españoles que fueron al Mundial de Suráfrica iban vestidos de toreros. Los toros nos hacen diferentes y son nuestra muestra de identidad mas acusada. Nos gusten o no. Los mismo que muchos pensamos en Escocia y vemos a los escoceses con falda a cuadros y bebiendo whisky, pensamos en Alemania y vemos a los alemanes marcando el paso de la oca, o pensamos en Estados Unidos y vemos a los estadounidenses con sombrero vaquero y montados a caballo; los demás piensan en España y nos ven toreando. Nos guste o no.

   Reconozco que los antitaurinos tienen algo de razón: los puyazos, las banderillas, y la estocada final, con esa sangre no son algo precisamente agradable de ver. Pero no admito que los que van a los toros sean asesinos que van a ver morir seis animales. Lo que se a ver es emoción riesgo e incluso arte, aunque no estén asegurados. La unión de toro y torero, muleta o capa, puede producir en un instante una intensidad de belleza como pocas cosas, hasta el punto de poner en pie a diez o veinte mil personas y gritar:¡olé!. Y esto lo han sentido gente tan dispar como Goya, García Lorca, Picasso o Hemingway.

   La lengua popular está llena de alusiones al toreo: dar una larga cambiada, meter un puyazo, dar la puntilla, hacer el paseíllo, estar como un toro, o poner los cuernos.

   Todos estos motivos me parecen suficientes para mantener las corrida de toros. Pero es que en Cataluña, por un simple mayoría las han prohibido, bueno solo las corridas, por que los “correbous”, los permiten por se populares. ¡Como si las corridas de toros no fuera una fiesta popular!.

   Antiguamente lo toros eran alanceados por los nobles a caballo. La corrida surge cuando el pueblo llano quiere matar toros y como no tiene caballos lo hace a pie y con espada. Luego viene Pedro Romero y la definición de unas reglas que han ido variando pero que conforman la tauromaquia como hoy la conocemos. Pero es que encima prohibir, e insisto en lo de prohibir, es muy grave. Para que una sociedad que se afirma libre y democrática, prohíba algo, esto tiene que ser muy dañino para ella.

   No basta una mayoría simple, tiene que ser una inmensa mayoría de la sociedad la que lo rechace, y este no es el caso de las corridas de toros. Si no, con hacer un referéndum sobre el futbol a la hora de los partidos, las esposas votarían a favor de eliminar algo que les priva de sus maridos y les convierte en energúmenos en la grada o ante un televisor.

   De los argumentos esgrimidos para suprimirlos, la gran mayoría son patéticos: que los derechos de los animales…..que si se tortura al toro….El único argumento válido para suprimir las corridas sería que pueden morir personas y de hecho mueren, toreros profesionales y aficionados. Pero también por esas habría que prohibir el boxeo, las motos, el automovilismo, el paracaidismo, el esquí, el ciclismo, los conciertos de rock, el montañismo, etc.

   Lo único que consuela es que es una estupidez como la de aquel dictador que suprimió en su país LA LEY DE LA GRAVEDAD. No se puede ir contra tradiciones atávicas, es como ponerle puertas al campo. Quién mucho prohíbe y censura, termina siendo el mismo el prohibido, como Robespierre.
ALEJANDRO PEREZ BENEDICTO
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2 Responses to Sobre la prohibición de los toros

  1. juan dice:

    gran articulo

  2. lorenzo dice:

    No entiendo porqué hay tanta gente de a pié que quiere que se prohiban “ideas, cosas y hechos”. Si lo mejor es que se crezca en libertad, pudiendo elegir el camino de uno.
    Las corridas de toros son cultura y dependiendo de quién las haga son un arte. La cultura enseña, te puede gustar o no, pero cuando vas a una corrida aprendes cómo se engaña (torea) a un animal para que lo pueda matar una sóla persona. Enseña también que los animales tienen que ser sacrificados para poder comerlos, que parece que se nos ha olvidado.

    Quiero poneros un enlace de un artículo al respecto y me gustaría ponerme en contacto con vosotros, gracias, un saludo,

    http://eldeslumbradordecocodrilos.blogia.com/2010/100902-sobre-los-toros.php

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