Autores de los artículos de Foro Independiente de Opinión y Foro Mudéjar.
Agustín Pérez Cerrada, de Zaragoza
Alejandro Pérez Benedicto, de Teruel
Arturo Ramo García, de Teruel
Clemente Ferrer Roselló, de Madrid
Federico Gómez Pardo, de Girona
Gabriel Roselló, de Madrid
Isabel Costa Espluga, de Fraga (Huesca)
Jesús Domingo, de Gerona
Jesús Sancho Bielsa, de Teruel
José Antonio Calvo Baena, de Teruel
José Arnal Agustín, de Barcelona
José Murillo Berges, de Zaragoza
José Enrique Serrano Expósito, de Cordoba
Juan Carbó Corominas, de Barbastro (Huesca)
Luis Ciprés Casasnovas, de Teruel
Miguel Zapater Cornejo, de Logroño
Ricardo Gutiérrez Ballarín, de Huesca
Roberto Grao Gracia, de Zaragoza
Gracias por incluirme… más autores deberían estar, y estarían de conocer este magnífico foro.
En las sociedades modernas, aparece cada vez más evidente que el voto solo no alcanza para garantizar que las instituciones actúen adecuadamente, que las políticas que se adopten sean las más justas y que se utilicen correctamente los fondos públicos. Sin una ciudadanía activa, corremos muchos riesgos de que se avasallen nuestros derechos y que la corrupción genere perjuicios irreparables para nuestros intereses. (Ezequiel Nino para La Nación)
Si los partidos políticos son necesarios para la vida democratica, debieran también ser los mejores ejemplos de democracia, desde donde nazcan y se desarrollen políticos también democráticos. Lamentablemente, hay muchos partidos políticos que rara vez respetan el funcionamiento de sus instituciones. Los nuevos, principalmente, nacen alrededor de una figura carismática que no sólo se erige como el líder de la agrupación, sino también como el “dueño”. Este “líder” o “dueño” toma sus decisiones con los “amigos” que lo acompañan, eligen entre ellos a los miembros de las instituciones y terminan todos como parte de una empresa, con “directivos” y “empleados” que imparten y reciben órdenes.
Por su parte, los militantes se ven frustrados porque no se los convoca ni se tienen en cuenta sus opiniones. Se los usa sólo para convocar a otros y salir a la calle con campañas políticas, sumar militancia y consecuentemente conseguir votos. Si este hipotético partido llegara al poder, con sus “directivos” y “empleados”, obviamente tendrá compromisos que cumplir con quienes han sido leales y los acompañaron. Esos compromisos se traducen en puestos políticos y/o beneficios de índole monetaria diversos.
Esta es una rueda sin fin, donde las ideas y propuestas pasan a segundo plano. El primer objetivo es llegar al poder, esgrimiendo el (falso) argumento que sólo desde el poder se pueden cambiar las cosas. Este estilo no es sólo engañoso, es también contagioso. No sólo se contamina el partido, se contamina la política, se contamina el país. Nada más y nada menos.
Cuando no existe democracia interna en los partidos políticos, o sea, cuando la democracia no empieza por casa, es porque los políticos tienen más vocación de poder que vocación democrática. Y cuanto más poder, menos democracia.