El bien humano, criterio irrenunciable para el desarrollo
El ser humano continúa siendo uno de los centros de atención y estudio en nuestros días, como lo fue en todas las épocas pasadas. Y lo es, porque da significado y sentido a la realidad. Preguntarse y clarificar estos dos interrogantes: ¿quién es el ser humano?, y ¿qué es?, es decisivo para enfocar y administrar la propia vida y la vida de relación.
Las diversas perspectivas y enfoques en este estudio, (como ser vivo singular, como persona, sujeto que se expresa desde la unidad de cuerpo y alma, como naturaleza, libertad, cultura e historia, como ser sociable, como ser moral, como ser que tiende a la felicidad, que experimenta el dolor y la muerte, y que se interroga por el sentido de su vida), deben respetar su unidad. Ya que, en caso contrario, estaríamos descuartizando nuestro sujeto de estudio, afirmando, por ejemplo, que es cuerpo, o sólo alma; que es naturaleza, o sólo libertad y cultura (…). Como mera referencia, ahí podemos identificar la prepotencia para intentar suplantar la naturaleza por la cultura, o la materia como única realidad (materialismo), o la libertad interpretada como absoluta.
Los tiempos actuales pueden suponer una oportunidad para superar los errores cometidos, por ignorancia o por malicia, sobre: naturaleza de los seres y cultura; libertad; bien humano; conocimiento y técnica; sociabilidad; persona y sociedad; justicia y bien común; desarrollo humano; (…).
Algunas de las concepciones erróneas ya tuvieron su tiempo de experimentación, con las consecuencias destructivas sobre el ser humano, la naturaleza y la sociedad. Más no por ello, somos inmunes a reeditarlas, desde la insensatez o a mala voluntad.
Hay quienes, desde su percepción de los tempos actuales, afirman que, el mundo occidental, está viviendo “una etapa de tinieblas”. Y, que de las respuestas dadas a la vida, a la familia, a la ciencia, la investigación y la tecnología, al respeto de la Naturaleza, la dignidad del ser humano, su bien y sentido de la existencia, (…), dependerá que sean tiempos de barbarie o no.
La experiencia y los hechos, el conocimiento y la rectitud de la voluntad nos están mostrando que expresiones como “progreso”, “calidad de vida”, “paraíso en la tierra” (…), nos están reclamando su revisión, tomando el bien humano, como irrenunciable.
José Arnal Agustín
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