La verdad no forma parte de los principios sociales de nuestro tiempo. Como virtud humana, no tiene una apreciación muy alta. El drama social de nuestra época, es que parece no dejar tiempo suficiente para la esforzada y penosa pregunta sobre la verdad. Existe incluso la sospecha de que esa pregunta sirve en realidad para eludir los deberes humanos urgentes; de que no es sino el juego elitista de unos pocos que pueden permitirse especular sobre la misma.
¿Qué podemos decir pues, de la verdad? ¿Dónde la encontramos propiamente? ¿Qué significa la verdad? ¿Debemos vivirla, defenderla y manifestarla siempre? ¿Se puede decir la mentira siempre que haga falta? Quisiera proponer una respuesta a estas preguntas, sirviéndome de un pequeño episodio de la vida del Padre Rupert Mayer S.J.

Escrito por aramo 




